REFLEXIONES SOBRE LA REPUBLICA VASCA INDEPENDIENTE por Iñaki Gil de San Vicente en EZPALA Ezker Abertzaleko Aldizkaria. Publicación de la Izquierda Abertzale. (Pedro Egaña,nº 2-1.esk. 20.006 Donostia) nº 2 , septiembre 1996, pp. 10-20

      4.- ¡Necesario y posible!

      La mundialización golpea a los Estados burgueses pero no los hará desaparecer. Cederán muchas de sus atribuciones y poderes clásicos, los obsoletos; pero reforzarán y mejorarán otros, especialmente tres: represión política antirrevolucionaria; represión sociopolítica de la masas trabajadoras y control-alienación de la población para imponer los dictados decretados por los verdaderos poderes y atraer capitales mundiales o evitar que se vayan. Además de otras medidas secundarias y que no nieguen a los poderes mundiales, en beneficio de sus propias burguesías. Los Estados que opriman a otros pueblos la incrementarán para extraer más beneficio global con el que negociar mundialmente.

      Los pueblos oprimidos tenemos muchas razones para construir Estados propios: defender nuestras culturas e identidades nacionales y oponer a la uniformidad cosmopolita la enriquecedora diversidad cultural humana; resistir a la nueva división mundial del trabajo y aliarnos solidariamente contra la unidad del capital; luchar contra el desastre ecológico planetario desde y para los intereses de la humanidad; hacer frente al nuevo militarismo; evitar el control de las instituciones internacionales por el imperialismo, reformando unas, anulando otras y creando las que sean necesarias; avanzar hacia nuevas y superiores relaciones socioeconómicas y de planificación internacional de las necesidades humanas, comunistas, y luchar conjuntamente contra las desigualdades y opresiones, con especial insistencia en la patriarcal y la tecnocientífica. Obviamente, cada pueblo priorizará las que necesite y tomará los caminos que le convengan, pero resulta suicida negar la existencia de determinaciones estructurales objetivas que en esencia e inevitablemente nos afectan a todos.

      En 1973 ETA decía: "Nosotros no somos independentistas porque creamos que españoles y franceses nos roban dinero y lo mejor de nuestra juventud y busquemos edificar una sociedad vasca opulenta, ni porque los vascos seamos superiores y no nos convenga tener contacto alguno con maketos, belarrimotzas o cosas por el estilo, ni condicionados por el odio étnico que España y Francia nos tiene, etc... Todo lo contrario: si estas fueran las únicas razones que justificasen la independencia de Euskadi, si no existiesen otros motivos, nos opondríamos con todas nuestras fuerzas a tal reivindicación por burguesa, racista y cabalmente reaccionaria". Y seguía: "Nosotros somos independentistas porque creemos que nuestro problema como trabajadores vascos, nuestro problema como clase explotada en un contexto de pueblo nacionalmente oprimido, no puede solventarse dentro de un marco español o francés; ciertamente que nuestra liberación como clase sería viable en el marco de un Estado Socialista Español o Francés. Pero en nuestra opinión, sólo un Poder Político Independiente en nuestras manos, es decir, sólo un Estado Socialista Vasco podrá garantizar la solución de la otra cara del problema, nuestra liberación como miembros de una comunidad nacional oprimida: Euskadi".

      La necesidad de un Estado propio se ha agudizado desde entonces. Pero, ¿han aumentado a la par los frenos que lo impiden? Los antiindependentistas aseguran tajantemente que sí, que la globalización planetaria lo demuestra: ¿cómo podemos construir un Estado independiente en un país tan pequeño si enormes Estados son zarandeados y desmantelados?

      Hay tres respuestas a la pregunta:

      • Que las burocracias tienden a crear poderes más grandes, poderosos, centralizados e intervencionistas. El capitalismo tiende a concentrar el poder el menos Estados, pero más poderosos y vigilantes. Dinámica similar de centralización y transferencia de poder a la que se dió cuando los condados, ducados y señoríos regionales pasaban a ser parte del Estado, o a la que se dió cuando los imperios se formaban sobre los pequeños reinos y sistemas societarios. Hemos dicho que los Estados no desaparecerán, que cederán -lo están haciendo- los medios anacrónicos y que, sin embargo, ampliarán otros. Pues bien, además, en los últimos siete años se han creado nuevos Estados, aumentan las luchas para crear otros más y, por si fuera poco, los tres bloques imperialistas devienen tres super-Estados continentalizados. O sea, no es cierta la tendencia hacia la extinción de los Estados.

      • Que la Unión Europea tiene un efecto contradictorio: beneficia a las fracciones financiera y de nuevas tecnologías pero a la vez, por su efecto-rebufo, crea turbulencias indeseables para los poderes establecidos pues, a estas alturas, no puede impedir reflexiones críticas de organizaciones revolucionarias pertenecientes a pueblos oprimidos, a no ser que las reprima y prohíba. Así, la europeización genera posibilidades a los pueblos de debatir esta interrogante: ¿por qué no otro modelo europeo? Hace 23 años, por ejemplo, esa reflexión era objetivamente imposible y cada nación sin Estado debía navegar contra corriente por una Europa muy distinta. La misma URSS era una garantía de que nada ni nadie se movería sin el permiso del Pacto de Varsovia y/o de la OTAN. La lucha de clases y de liberación nacional dentro de Europa, tenían hasta 1990 más obstáculos que vencer provinientes de la estrategia de la burocracia ex-soviética. No es casualidad, ni remotamente, que aumentasen la reivindicaciones nacionales a la par de la muerte del bloque socialista, además de razones coadyuvantes.

      • Que ambas posibilidades se refuerzan con las capacidades inscritas en gran parte de las nuevas tecnologías. No podemos hacer un análisis detallado de este problema, pero no caigamos en dos errores clásicos: pensar que todas las NTC son en sí mismas absolutamente positivas o negativas. Dentro de la impresionante panoplia de NTC en uso y en perspectiva, hay bastantes que usadas en contextos progresistas, con fines y orientaciones no alienantes, son tremendos instrumentos de liberación, independencia y solidaridad internacionalista. También lo saben los poderes capitalistas y dictan trabas legales, aumentan controles y fuerza represivas para impedir totalmente su uso a l@s oprimid@s. Bastantes de las NTC pueden ser reorientadas hacia fines emancipadores si hay decisión política para ello y para enfrentarse a la feroz voracidad burguesa.

      Comparada la situación actual con la de hace un cuarto de siglo hoy nuestro pueblo tiene al alcance más instrumentos y posibilidades para ejercitar su independencia y construir un Estado propio que entonces, pero también más obstáculos políticos. Las trabas son cada vez más trabas políticas.

      5.- ¿Cómo construir el Estado?

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