4.- ¡Necesario y posible!
La mundialización golpea a los Estados burgueses pero no los hará desaparecer. Cederán muchas de sus atribuciones y poderes clásicos, los obsoletos; pero reforzarán y mejorarán otros, especialmente tres: represión política antirrevolucionaria; represión sociopolítica de la masas trabajadoras y control-alienación de la población para imponer los dictados decretados por los verdaderos poderes y atraer capitales mundiales o evitar que se vayan. Además de otras medidas secundarias y que no nieguen a los poderes mundiales, en beneficio de sus propias burguesías. Los Estados que opriman a otros pueblos la incrementarán para extraer más beneficio global con el que negociar mundialmente.
Los pueblos oprimidos tenemos muchas razones para construir Estados propios: defender nuestras culturas e identidades nacionales y oponer a la uniformidad cosmopolita la enriquecedora diversidad cultural humana; resistir a la nueva división mundial del trabajo y aliarnos solidariamente contra la unidad del capital; luchar contra el desastre ecológico planetario desde y para los intereses de la humanidad; hacer frente al nuevo militarismo; evitar el control de las instituciones internacionales por el imperialismo, reformando unas, anulando otras y creando las que sean necesarias; avanzar hacia nuevas y superiores relaciones socioeconómicas y de planificación internacional de las necesidades humanas, comunistas, y luchar conjuntamente contra las desigualdades y opresiones, con especial insistencia en la patriarcal y la tecnocientífica. Obviamente, cada pueblo priorizará las que necesite y tomará los caminos que le convengan, pero resulta suicida negar la existencia de determinaciones estructurales objetivas que en esencia e inevitablemente nos afectan a todos.
En 1973 ETA decía: "Nosotros no somos independentistas porque creamos que españoles y franceses nos roban dinero y lo mejor de nuestra juventud y busquemos edificar una sociedad vasca opulenta, ni porque los vascos seamos superiores y no nos convenga tener contacto alguno con maketos, belarrimotzas o cosas por el estilo, ni condicionados por el odio étnico que España y Francia nos tiene, etc... Todo lo contrario: si estas fueran las únicas razones que justificasen la independencia de Euskadi, si no existiesen otros motivos, nos opondríamos con todas nuestras fuerzas a tal reivindicación por burguesa, racista y cabalmente reaccionaria". Y seguía: "Nosotros somos independentistas porque creemos que nuestro problema como trabajadores vascos, nuestro problema como clase explotada en un contexto de pueblo nacionalmente oprimido, no puede solventarse dentro de un marco español o francés; ciertamente que nuestra liberación como clase sería viable en el marco de un Estado Socialista Español o Francés. Pero en nuestra opinión, sólo un Poder Político Independiente en nuestras manos, es decir, sólo un Estado Socialista Vasco podrá garantizar la solución de la otra cara del problema, nuestra liberación como miembros de una comunidad nacional oprimida: Euskadi".
La necesidad de un Estado propio se ha agudizado desde entonces. Pero, ¿han aumentado a la par los frenos que lo impiden? Los antiindependentistas aseguran tajantemente que sí, que la globalización planetaria lo demuestra: ¿cómo podemos construir un Estado independiente en un país tan pequeño si enormes Estados son zarandeados y desmantelados?
Hay tres respuestas a la pregunta:
Comparada la situación actual con la de hace un cuarto de siglo hoy nuestro pueblo tiene al alcance más instrumentos y posibilidades para ejercitar su independencia y construir un Estado propio que entonces, pero también más obstáculos políticos. Las trabas son cada vez más trabas políticas.
5.- ¿Cómo construir el Estado?
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